¿Qué necesita un niño para sentirse valioso y para confiar en los demás? ¿Cómo construye su seguridad? ¿Qué experiencias potencian la resiliencia? ¿Cómo influyen las relaciones tempranas con los cuidadores en la estructuración mental, en los procesos de aprendizaje, en las relaciones sociales? ¿Qué necesita un niño para ser feliz?

La Teoría de apego descripta por John Bowlby el siglo pasado, se centra en la comprensión de los vínculos humanos más profundos, y en cómo estos vínculos estructuran la mente, constituye hoy la teoría más validada sobre el desarrollo emocional, social y cognitivo.

¿Qué es el apego?

El término se refiere a un vínculo particular, el que nos une sólo a personas muy especiales y que tiene la potencia de: dar seguridad, generar la calma y la regulación emocional y, habilitar nuestro mejor funcionamiento. Ese contacto tan profundo brinda sostén, modula, organiza y calma.

La figura de apego cumple una doble función: es una base segura desde la cual explora el mundo y un refugio al cual volver cuando se presentan situaciones difíciles. En condiciones de stress, la función de refugio de la figura de apego es evidente: se busca inmediatamente el contacto con ella, y ese contacto calma, consuela, da protección. Saber que esa figura de apego estará disponible da seguridad y respaldo.

¨Entender a un bebé es como aprender un idioma…¨

La regulación emocional es un proceso diádico, que se da a través de la conexión y las respuestas sensibles de una figura de apego. Cuando un bebé nace carece de toda capacidad para regularse. Depende totalmente de los padres y cuidadores: de su cuidado, de su atención, de su contención. Solo a través de la interacción con la persona que lo cuida un niño va construyendo la capacidad para autoregularse.

En las primeras semanas lo que el bebé necesita regular son sus necesidad física: el hambre, la sed, el sueño etc. La figura de apego tiene que mantenerse muy sensible para poder entenderlo y muy disponible para ofrecerle lo que necesita. Así lo ayuda a calmarse. Gradualmente el bebé va incorporando nuevas necesidad y las respuestas de sus cuidadores van teniendo que ampliarse. El bebe puede necesitar, mirar, jugar, entrar en juegos vocales, interactuar cara a cara, explorar. Los cuidadores tiene que ir cambiando y adaptándose, construyendo otras formas de llegar a él para modular sus emociones y responder a sus necesidades. No es un proceso fácil, entender a un bebe es como aprender un idioma. La empatía debe ser máxima.

El apego como sistema motivacional:

Cuando el niño se encuentra tranquilo, explora, juega, aprende… Si un niño se siente seguro en presencia de su figura de apego, la motivación para aprender y explorar se intensifica. La disponibilidad y sintonía de las docentes tituladas no solo crean una sensación de seguridad, sino que también potencian la autonomía y su curiosidad, motor del proceso de aprendizaje.